Riesgos de incendio de los árboles de Navidad

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¡Riegue el árbol!

¿Qué sería de las fiestas de fin de año o incluso la tradicional escena de la mañana del día de Navidad sin un bello árbol decorado? Si en su casa, al igual que en más de 33 millones de hogares estadounidenses, hay un árbol natural durante las festividades, cumpla al pie de la letra la recomendación del vendedor: "Mantenga el árbol con agua". Es un buen consejo y no sirve sólo para crear un maravilloso clima navideño con un agradable aroma. Según la Asociación Nacional de Protección Contra Incendios, los árboles de Navidad son la causa de 250 incendios anuales y provocan 14 muertes, 26 heridos y más de $13.8 millones en daños materiales. En general, los incendios se inician debido a cortocircuitos en la luces eléctricas, o llamas abiertas de velas, encendedores o fósforos. Los árboles que se riegan bien no constituyen un problema. Sin embargo, los árboles secos y descuidados pueden serlo.

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El videoclip que aparece más arriba del Laboratorio de Investigación sobre Construcción e Incendios del Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST) muestra lo que ocurre cuando el fuego entra en contacto con un árbol seco. A los tres segundos de encenderse, el pino silvestre seco está completamente en llamas. A los cinco segundos, el fuego sobrepasa el árbol y un humo negro con gases abrasadores se extiende por el techo. El aire fresco cercano al piso alimenta el fuego. El sofá, la mesa de café y la alfombra se prenden fuego antes de entrar en contacto con las llamas. A los 40 segundos se produce el incendio súbito generalizado ("flashover"), es decir, el momento en el que una habitación entera estalla en llamas, el oxígeno se consume y es denso, y la escena está envuelta en un humo tóxico y mortal.

Los árboles húmedos son otra historia. Para fines comparativos, los ingenieros en seguridad del NIST seleccionaron un pino silvestre verde, lo hicieron cortar delante de ellos, hicieron un corte adicional a dos pulgadas de la parte inferior del tronco y colocaron el árbol en una base con capacidad para 7.6 litros (2 galones) de agua. Los investigadores mantuvieron el pino con agua diariamente. Un solo fósforo o cerilla no pudo encender el árbol. En un segundo intento, en el que una corriente eléctrica prendió fuego a una caja de fósforos entera, el árbol no se prendió fuego. Por último, aplicaron una llama abierta al árbol usando un soplete de propano. Las ramas se prendieron fuego brevemente, pero se extinguieron solas cuando los investigadores retiraron el soplete de las ramas. Como dicen los ingenieros en seguridad del NIST: RECUERDE: ¡UN ÁRBOL HÚMEDO ES UN ÁRBOL SEGURO!